Los graduados en España presentan un rendimiento inferior al de los bachilleres finlandeses

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Los graduados universitarios y aquellos con formación profesional superior en España muestran un rendimiento inferior al de los bachilleres de países como Finlandia, Suecia, Países Bajos y Japón. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha puesto de manifiesto nuevamente las carencias del sistema educativo español, que ha permanecido estancado durante al menos diez años. Aproximadamente un 33% de los españoles en edad laboral carecen de las habilidades necesarias para abordar textos más complejos o resolver problemas que requieren varios pasos.

Recientemente, el informe TIMSS evidenció el bajo rendimiento de los estudiantes españoles de 10 años en matemáticas y ciencias. Ahora, el informe PIAAC, que evalúa las competencias de la población adulta (de 16 a 65 años), presenta un panorama igualmente alarmante.

El Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta, desarrollado por la OCDE, analiza el desempeño en lectura, matemáticas y resolución de problemas en 31 países y territorios. Estas habilidades son consideradas fundamentales para enfrentar las demandas económicas y profesionales actuales. En España, se evaluó a 5.871 ciudadanos, representando a una población de 31,4 millones de personas en el rango de edad mencionado.

La OCDE señala que un mejor desempeño educativo se correlaciona con mejores resultados en el PIAAC. En el caso de España, los adultos de 25 a 65 años con estudios superiores obtienen 27 puntos más en lectura que aquellos con solo el Bachillerato, aunque a nivel global la diferencia es de 33 puntos. Sin embargo, esta tendencia no se mantiene al comparar diferentes países, ya que los títulos no garantizan el mismo nivel de competencias. Por ejemplo, los bachilleres finlandeses alcanzan 288 puntos, superando a los graduados universitarios de 19 de los 31 territorios analizados en el PIAAC, incluyendo España.

En cuanto a lectura y matemáticas, los graduados españoles tienen un rendimiento inferior al de los bachilleres de Suecia, Países Bajos, Finlandia y Japón, y similar al de los de Dinamarca. En resolución de problemas, los universitarios españoles también se sitúan por debajo de los bachilleres de estos países, así como de Alemania y Suiza, alcanzando niveles comparables a los de Noruega y Dinamarca. Aunque no estamos en la peor situación como Chile, donde los graduados universitarios tienen un rendimiento inferior al de los bachilleres en 17 territorios, los resultados españoles están por debajo de las medias de la OCDE y de la UE en la mayoría de los indicadores.

Estado actual de España

En lectura, España obtiene 247 puntos, un nivel intermedio pero significativamente inferior al promedio de la OCDE (260 puntos) y de la UE (259 puntos). En resolución de problemas, el rendimiento es aún más bajo, con 241 puntos, frente a los 251 de la OCDE y 250 de la UE. En matemáticas, España alcanza 250 puntos, 13 menos que la OCDE y 14 menos que la UE.

Estas diferencias son «estadísticamente significativas», según el informe del Ministerio de Educación sobre el PIAAC, que también destaca algunos aspectos positivos, como la capacidad de los adultos españoles para mantener mejor sus competencias en comparación con los jóvenes en otros países, y que el 77% de la población adulta se siente satisfecha con su vida, superando el promedio de la OCDE (75%).

¿Hemos avanzado en la última década?

El PIAAC permite evaluar si ha habido mejoras desde el curso 2011/2012, cuando se realizó la última evaluación en lectura y matemáticas. Los resultados de 2022/2023 en España son similares a los de hace diez años, sin diferencias significativas, lo que sugiere un estancamiento, ya que los países con mejores resultados han mostrado avances.

En lectura, seguimos la tendencia general, con 14 países manteniendo su rendimiento, 11 en descenso y Finlandia y Dinamarca aumentando 15 y 9 puntos, respectivamente. En matemáticas, se ha registrado un «aumento no significativo de seis puntos», al igual que en 11 países. Siete han disminuido y ocho han mejorado, destacando nuevamente a Finlandia con un incremento de 17 puntos.

Un aspecto positivo en esta década es el aumento del porcentaje de adultos que completan la educación terciaria, que ha crecido casi 10 puntos porcentuales, mientras que ha disminuido en más de 11 puntos el número de personas con menos de Bachillerato o FP de grado medio. Esto indica un mayor acceso a la educación.

Sin embargo, la expansión de la educación no ha ido acompañada de una mejora en la calidad. De hecho, el rendimiento medio en lectura de los graduados universitarios españoles ha disminuido en 10 puntos, y el de los bachilleres ha caído en 13 puntos. Aunque más personas acceden a la educación, esto no implica que su nivel de conocimiento haya aumentado.

Lo más preocupante es el alto porcentaje de personas con bajas cualificaciones en España, junto con la escasez de adultos altamente cualificados. Esta tendencia se refleja también en el rendimiento de los niños de 10 años (según TIMSS y PIRLS) y continúa en la educación secundaria, donde los adolescentes de 15 años son evaluados por PISA.

¿Qué implica tener bajas capacidades?

El 31% de los españoles de entre 16 y 65 años presenta bajas capacidades en lectura, en comparación con el 26% de la OCDE. Esto significa que se encuentran en el nivel 1 o inferior, lo que implica que pueden entender textos cortos cuando la información está claramente presentada. Aquellos que están por debajo del nivel 1 apenas pueden comprender frases simples. En comparación con 2011/2012, hemos visto un aumento en el porcentaje de personas en este nivel, que era del 28%.

Por otro lado, solo un 4% de los adultos alcanza los niveles 4 o 5, que indican un alto desempeño en comprensión de textos complejos. En 2011/2012, este porcentaje era del 5%.

En matemáticas, el 30% de los españoles se sitúa en el nivel 1 o inferior. En este nivel, pueden realizar operaciones aritméticas básicas, como multiplicaciones y divisiones con números enteros. Aquellos que están por debajo de este nivel solo pueden contar hasta 20 objetos o realizar sumas y restas simples.

Este 30% es superior al 25% del promedio de la OCDE, y solo un 6% de la población española se encuentra en los niveles superiores (4 o 5), mientras que en el conjunto de países analizados, este porcentaje supera el 14%.

En cuanto a la resolución de problemas, España presenta el peor desempeño, con un 35% de los evaluados (frente al 29% de la OCDE) con bajo rendimiento. Un nivel 1 en esta área significa que pueden resolver problemas simples con pocas variables. Por debajo de este nivel, los adultos solo pueden entender problemas muy básicos que se resuelven en un único paso. Solo un 2% de los españoles alcanza el nivel 4 en esta competencia, en comparación con el 5% de la OCDE. Además, un 21% de los españoles muestra bajo rendimiento en al menos dos de las tres áreas evaluadas, en comparación con el 18% del promedio de los países analizados.

El PIAAC subraya que poseer altas competencias conlleva importantes beneficios económicos y sociales. Además de mejores calificaciones académicas, se asocia con salarios más altos, mayores oportunidades de empleo, mejor salud, mayor satisfacción con la vida y una mayor participación en actividades de voluntariado.


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