La Complutense activa un «plan de choque»: recortes en títulos y personal para frenar un déficit de 33 millones

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La Universidad Complutense de Madrid (UCM) se encuentra en una encrucijada financiera. Tras cerrar el ejercicio 2024 con un agujero de 33,18 millones de euros, el Consejo de Gobierno ha dado luz verde al Plan Económico-Financiero (PEF) 2025-2028. Este documento, más que una hoja de ruta, es un estricto programa de austeridad destinado a sanear unas cuentas asfixiadas por el aumento de los costes energéticos, la inflación salarial y una caída progresiva de alumnos.

Menos grados y menos profesorado: las claves del ajuste

El plan de «adelgazamiento» de la UCM toca la fibra sensible de la institución: su oferta académica y su capital humano. Las medidas más drásticas incluyen:

  • Revisión de la oferta educativa: Se realizará un estudio de viabilidad para eliminar grados y asignaturas optativas con baja demanda o que no se consideren «estratégicos».
  • Congelación de plantillas: En los departamentos considerados «sobredimensionados», no se repondrán las jubilaciones. Tampoco se renovará a profesores sustitutos ni se estabilizará a investigadores postdoctorales en dichas áreas.
  • Adiós a los premios de jubilación: A partir de 2026, desaparecerán las indemnizaciones por jubilación tanto para docentes (PDI) como para personal administrativo (PTGAS).
  • Ahorro millonario: Solo con estas medidas en materia de recursos humanos, la universidad espera ahorrar 27,59 millones de euros en tres años.

Radiografía de una crisis: ¿Por qué faltan fondos?

La situación actual no es fruto de un error puntual, sino de un desequilibrio estructural que el Rector, Joaquín Goyache, define como «infrafinanciación».

«Entre 2019 y 2024, los ingresos de la universidad crecieron un 15%, mientras que los gastos se dispararon un 27%».

A esto se suma un factor demográfico y de competencia: la UCM ha perdido 4.629 alumnos de grado en los últimos cuatro cursos, lo que impacta directamente en la recaudación por matrículas. Además, el mantenimiento de sus 120 edificios (muchos de ellos antiguos) supone una sangría constante en facturas de luz, gas y agua que la administración regional no ha cubierto proporcionalmente.

El peso de la deuda y el factor político

La dependencia de la Comunidad de Madrid es casi total: el 77% de los ingresos provienen de transferencias regionales. Sin embargo, la relación es tensa. Para cubrir el bache de 2024, la Comunidad concedió un crédito de 34,4 millones de euros, que con un interés del 2,80%, ha elevado la deuda total a casi 39 millones.

Otros recortes ya en marcha:

  • Reducción de becas de formación práctica.
  • Suspensión de proyectos de innovación docente (Innova y Docentia).
  • Cancelación de ayudas propias a grupos de investigación.

El mensaje del Rector: «Reordenar sin debilitar»

A pesar de la dureza de las cifras, Joaquín Goyache ha enviado un mensaje de calma a la comunidad universitaria. Según el Rector, el objetivo es preservar la calidad académica mediante una «reordenación» necesaria. Goyache insiste en que, si la Comunidad de Madrid mejora la financiación plurianual, las medidas podrían revisarse. Por ahora, la prioridad es el rejuvenecimiento de la plantilla y la eficiencia organizativa para evitar el colapso.


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