España presenta una alta tasa de graduados universitarios, pero el 36% ocupa empleos de baja cualificación
En el contexto de la Unión Europea, España se posiciona como el octavo país con mayor proporción de personas empleadas que poseen estudios superiores. Sin embargo, un alarmante 36% de estos graduados se encuentra en puestos que requieren escasa cualificación, lo que pone de manifiesto la desconexión existente entre la educación universitaria y las demandas del mercado laboral actual, según el informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) 2024.
El estudio, elaborado por un grupo de expertos tanto nacionales como internacionales, identifica siete áreas estratégicas que las universidades, tanto públicas como privadas, deben priorizar para impulsar el desarrollo económico y social del país. En esta vigésima edición, se enfatiza la urgencia de aumentar la inversión, atraer y retener talento, y otorgar mayor autonomía a las instituciones educativas.
Los especialistas advierten que la clave para fortalecer el sistema universitario español radica en la «modernización de la gobernanza». Esto implica implementar reformas estructurales que faciliten un modelo de financiación sostenible, centrado en el uso estratégico de los recursos y en la rendición de cuentas basada en resultados. Este llamado a la acción se produce en un contexto de críticas por parte de los rectores de Madrid, quienes han denunciado la insuficiencia de financiación por parte del gobierno autonómico de Isabel Díaz Ayuso.
El informe sugiere que la financiación debería estar vinculada a la capacidad de las instituciones y a su oferta educativa, alineándose con las necesidades del mercado laboral. Esta revisión debería fundamentarse en estudios específicos que consideren titulaciones, niveles académicos y regiones.
Los datos más recientes, correspondientes a 2021, indican que España destina un 1,43% de su PIB a la educación superior, en comparación con el 1,48% de la OCDE y el 1,29% de la media de la UE. En este sentido, los expertos subrayan la necesidad de mejorar no solo la inversión, sino también otros aspectos como la internacionalización y el sistema de investigación y transferencia de conocimiento.
Durante el curso 2022-2023, solo el 6% de los estudiantes internacionales se matriculó en programas de grado con matrícula ordinaria, y únicamente el 16% de la oferta de titulaciones se impartió en idiomas extranjeros. Otro dato preocupante es que solo el 3,2% de los investigadores que llegan a España son extranjeros.
Desajuste entre la formación y el mercado laboral
El estudio destaca la necesidad de ajustar la oferta educativa a las demandas del mercado laboral, ya que en ocasiones la estructura productiva no genera suficientes empleos de alta cualificación para el elevado número de graduados, lo que puede resultar en sobrecualificación o fuga de talento.
En el último año, la oferta de másteres oficiales creció un 4%, mientras que el número de titulados en estos programas aumentó a un ritmo del 8%. «El objetivo debe ser dotar a los estudiantes de las habilidades y competencias necesarias para prosperar en un entorno cada vez más complejo y globalizado», señala el informe, que también destaca el crecimiento de la matrícula en universidades privadas.
Mejorar la gobernanza y atraer talento
El informe enfatiza la importancia de mejorar la gobernanza y la autonomía de las universidades para poder contratar personal docente y atraer investigadores extranjeros, así como garantizar un relevo generacional. Actualmente, la media de edad del personal docente investigador es de 49,5 años, y se estima que un 18% se jubilará en la próxima década.
El estudio también menciona las dificultades para retener el talento investigador español, especialmente en el ámbito de la universidad pública, donde la estabilidad laboral es escasa. Solo la mitad del personal docente en universidades públicas tiene plaza permanente, en contraste con el 82,4% en las universidades privadas.
Competitividad frente al sector privado
La Fundación CYD subraya la necesidad de que las universidades públicas sean más ágiles y competitivas, no solo en comparación con instituciones extranjeras, sino también frente al creciente sistema privado. La proporción de titulados en universidades privadas está aumentando en grados, másteres y doctorados. En el caso de los másteres, ya superan a las universidades públicas, mientras que en grados representan el 20% de los titulados y en doctorados el 6%.
Las universidades públicas presenciales enfrentan dificultades para ajustar su oferta debido a procesos burocráticos excesivos. Un ejemplo de este desajuste es el aumento de las notas de corte, que incrementa los costos para los estudiantes que deben optar por universidades privadas, exacerbando las desigualdades en el acceso a la educación superior.
Para fomentar la inclusión y aumentar la participación de estudiantes de clases media-baja, los expertos recomiendan aumentar el número de becas y revisar las políticas de admisión. Sugerencias como establecer cuotas de ingreso preferencial para estudiantes desfavorecidos y ofrecer recursos de estudio gratuitos o a bajo costo son algunas de las alternativas propuestas. Además, se plantea la implementación de planes de préstamo de equipos, lo que podría facilitar el acceso a la educación superior para aquellos que enfrentan barreras económicas.
Impulso a la digitalización y a la presencia femenina en STEM
La universidad española también se enfrenta al desafío de la transformación digital, un aspecto que la Fundación CYD considera crucial. Asimismo, se destaca la necesidad de promover la participación de mujeres en áreas de ingeniería, informática, matemáticas y estadística (STEM). En el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la representación femenina ha disminuido, con solo un 16% de las matrículas correspondientes a chicas. Este panorama resalta la urgencia de implementar estrategias que fomenten la igualdad de género en estas disciplinas, contribuyendo así a un entorno académico más diverso e inclusivo.